Es un bebé deseado, has pasado un embarazo tranquilo pero después del parto, al salir del hospital te sientes deprimida y puede que tengas la impresión de ser incapaz de ocuparte de tu bebé. El sentimiento de culpabilidad, no estar alegre y sentirte excesivamente sensible a todas las observaciones, incluso a las más insignificantes de tus allegados son síntomas de que algo no va bien. ¡No te preocupes!, sin duda estás atravesando por una depresión posparto, que la sufren del 50% al 80% de las mujeres. Te contamos cómo debes afrontar este momento.
¿Por qué no me siento bien?
Después del embarazo, la bajada de hormonas progestativas unida a la expulsión de la placenta pueden provocar temporalmente desajustes en nuestro reloj biológico y, por tanto, en nuestras emociones. Además, sobre todo si temías el parto, es posible que sufras la "resaca" de la angustia pasada durante ese momento.
Es posible que también se produzca un sentimiento de decepción, como de haber dejado algo inacabado si no viviste el parto como deseabas o frente al bebé, si tienes nostalgia, más o menos consciente, de estar embarazada.
Sobre todo, debes tener muy presente que el hecho de convertirse en madre es algo que cambia la vida: tu te haces madre, tu pareja se hace padre, tus padres son abuelos… Es toda una dinámica conyugal y familiar que hay que asimilar de golpe. Aunque hayas pasado un buen embarazo y parecía que ya lo tenías asumido durante esos meses, puede pillarte de improviso.
¿Qué puedo hacer?
Antes del parto, preparar bien la llegada de bebé te evitará sentirte desbordada en el momento de la verdad.
Cuando ya tengas el pequeño entre tus brazos no vivas sola todos tus miedos y angustia. Es el momento de compartirlo y sobre todo de que te mimen. Tu marido, tus allegados, el personal del hospital… si les explicas el momento de hipersensibilidad por el que estás pasando seguramente serán comprensivos estén dispuestos a ofrecerte su ayuda.
No dudes en delegar las tareas en las que no eres imprescindible y no te preocupes si las cosas de casa no se hacen "bien" o a tiempo. Es el momento de llamar a tus amigas, a tus hermanas y a tu madre... Al hablar con ellas verás que no eres la única que ha pasado por estos momentos tan duros. Al cabo de unos días, las cosas volverán a su sitio.
¿Qué hacer si se prolonga?
Si al cabo de 15 días, las cosas no mejoran lo recomendable es acudir al médico para que valore personalmente tu caso. Él será quien diagnostique si sufres una depresión posparto y si necesitas un tratamiento médico. La depresión posparto afecta a un 10% de las madres jóvenes y se manifiesta por la persistencia de un sentimiento de culpabilidad intenso o por la convicción de que eres incapaz de ocuparte del bebé.
Normalmente, este tipo de depresión a menudo está relacionada con un gran cansancio e incluso con un sentimiento de mayor gravedad, por eso a veces se necesita un tratamiento para evitar secuelas en el vínculo madre-hijo.
En caso necesario, un médico también podrá recomendarte un psicoterapeuta. De hecho, posiblemente tu angustia se debe a dificultades derivadas de la relación con tus propios padres, en particular con tu madre. Algunas sesiones de apoyo pueden ser importantes para acabar con el problema.
LETTER
Y además:
El primer mes del bebé: ¿qué cuidados son necesarios en esta época?
Consejos para mamás: ¿cómo preparar la llegada del bebé?